fecha: 2024-09-03

El bien y el mal.

Influencia humana.

Anímense hombres a salir adelante con el trabajo de sus manos, pues Jesús una vez reconocido y puesto en nuestra vida como nuestro señor y amigo, nos acompaña siempre, nos da la fe, convicción, la esperanza, fuerza y la paz de sus promesas.
Oímos decir cristo te ama, cristo murió por ti, pero podemos empezar a decirle a los demás porque cristo te ama, porque murió por ti, porque una cosa es saber y otra entender el porqué de su amor.
Pudimos ser desechados, pero fuimos rescatados, pudimos ser borrados, pero el padre tenía un plan, porque no dejaría que sus hijos se pierdan ni sean borrados, hay un lugar especial para los hijos de Dios. Hay un amor que no dejo que eso pasará. Efesios 1:3-5.
Fuimos llamados a participar de la obra más bonita, llevar el evangelio por el mundo, pensamos que todo el mundo lo sabe, pero muchos no lo conocen, y otros aunque lo conozcan les cuesta vivirlo, porque las cosas de esta obra no solo se conocen sino que también se viven, se sienten.
A causa de su 'perfección' y muy conocedores le rechazaron, más los pecadores le recibieron, aunque siendo indignos, se acercaron a él diciendo: Jesús sáname, si quieres, si quiero dijo Jesús, maestro puedes... si puedo porque a eso he venido.
Nuestra desconexión espiritual es la muerte que teníamos, el pecado es una condición humana que tiende hacer el mal, que produce en nosotros malas obras, que nos vuelve vulnerables mental y emocionalmente a la influencia de la oscuridad, esclavos de los pensamientos inicuos, emociones y sentimientos que atentan contra nuestra vida, felicidad y prosperidad, confusión y poca claridad, esclavo de los placeres y deseos desmedidos, perdida de nuestra identidad humana, esta condición si se vuelve fuerte en nuestra vida, va degradando al ser humano, al punto de no reconocerse así mismo, esta condición nos hacía propiedad de la oscuridad y su influencia.
No debe ser difícil para ti entender y reconocer que en este mundo existe el bien y el mal, sobre todo que existe el mundo espiritual y que nosotros los humanos estamos ahí a la influencia de este mundo superior, uno al cual pertenecemos y otro que nos ha venido asechando desde nuestra creación, pertenecemos a Dios y tenemos una conexión con él porque en nuestra composición humana se nos dio un espíritu, que proviene de él, como también un cuerpo y un alma, el espíritu en nosotros es el lazo que nos une a Dios, en el principio perdimos esa conexión, ese es el vacío que siempre hemos sentido como humanos, estar desconectado de la fuente donde pertenecemos, y en camino a esta reconexión hay una fuerza empeñada en que no lo logremos, nosotros por haber entrado en esta condición humana de pecado, no podíamos reconectarnos a Dios, porque nuestra composición humana de origen se mezcló y fue manchado nuestro ser, con la esencia contraria a Dios.
Lo que se relata como una comida a un fruto, fue un pacto y una entrega al mundo oscuro, así que como consecuencia fue la desconexión con Dios, no es muy difícil entender que cada uno de nosotros buscamos en algún momento de nuestra vida ir a Dios, esto no es un deseo humano, es una necesidad espiritual, el espíritu es como un órgano que tenemos sin ejercitar, y como nosotros no podíamos conectarnos plenamente a Dios por estar manchados de esta condición humana, Jesucristo lo hizo posible, remidiendo todo dominio del mundo oscuro sobre nosotros haciendo un pacto con su sangre, dándonos nuevamente la libertad de elegir, de conectarnos nuevamente mediante él.
Al mundo oscuro hoy ya no le pertenecemos, pero ahora lo que hace es buscar la forma de engañarnos para que no nos conectemos a Dios y más bien le rechacemos, es astuto, confunde, usa todo lo que Dios creo el amor, el sexo, la libertad, la familia, el libre pensamiento, el deseo, la fe, la voluntad, la ciencia, el liderazgo, la abundancia, la conciencia, distorsionándolo todo para engañarnos, confundirnos, para llevarnos por nuestra existencia finita, distraídos y confundidos del camino de la reconexión, esto que nosotros los cristianos llamamos redención, que significa volver al origen, en Cristo tú ya no tienes pasado, tienes origen y estarás bajo la cobertura de su protección e influencia.