Siento compasión con aquellos que sufren, con los que se afligen y están tristes, pero cuando hablo con algunos pienso, ¿Por qué se encierran en sus propios pensamientos?, ¿por qué actúa de esa manera?, y recuerdo que la mentalidad es algo que se construye, que no se cambia en un instante, que cuando no se ha ejercitado la capacidad de controlar los pensamientos que nos atormentan, pueden apoderarse de nuestras emociones. Y son esos pensamientos produciendo ansiedad en nuestro cuerpo, aquello que fue y que ya no es, aquello que perdimos, es difícil lo sé, es recordar y darles cuerda a esos pensamientos nos que producen esa ansiedad. Ahora, necesitamos crecer como personas, necesitamos adquirir las herramientas y la capacidad de controlar nuestro pensamiento y emociones, no todo pensamiento debe permanecer ni ser verdad. La mente es como un jardín que se llena de maleza y donde sembramos lo que no erradicamos, esos pensamientos negativos si los permitimos echan raíces en nuestras mentes, y no es que no se puede sentir tristeza, dolor o aflicción en las situaciones difíciles que podemos enfrentar, es tener la capacidad de gestionarlas correctamente o intentarlo. Hay situaciones difíciles, muy difíciles, y eso lo entiendo, cuando eso pase que tengas a alguien que te anime, pero hay otras que son pequeñas y nos empeñamos en hacer más grandes en nuestro pensamiento, recibiendo estímulos e información creada en nuestra propia mente. A veces nos aferramos a lo que nos duele como un niño se aferra a su peluche cuando llora, no queremos salir del pozo donde todo lo que vemos nos puede causar más dolor. Algo que quiero recalcar es que a veces estas situaciones son causadas por nuestra propia inmadurez, tomamos malas decisiones porque no sabemos o porque así lo quisimos, parece que somos muy malos midiendo las consecuencias de nuestras acciones, eso es algo que debemos aprender y sobre todo adquirir principios y valores para no tomar decisiones que intercambian nuestra tranquilidad, dignidad y bienestar por deseos efímeros. Debemos aprender a medir nuestras acciones, guiarnos por aquello que conserva lo que es realmente valioso para nosotros, no dejarnos llevar por espejismos ni simplezas; debemos ser capaces de reflexionar sobre la manera en que estamos viviendo y tomando decisiones, puede ser esta la causa que nos lleva a meternos en problemas que nos causan daños. A veces nos preguntamos ¿Por qué alguien hizo eso? O ¿Por qué hice eso?, pues debemos hacerlas, pero antes de tomar acciones en nuestra vida, recuerda no vale la pena pasar por la tristeza de algo que pudo no haber pasado por tu conducta. También veo que muchas de estas personas creyeron que no corrían mayor riesgo, porque las autopersiben como pequeñas acciones sin valor, pero son precisamente esas las que te llevan a malos resultados.