fecha: 2026-09-20

Una guerra perdida de géneros.

No es tu enemigo.

Siguiendo la línea de las entradas anteriores, hoy en día es lamentable que exista una rivalidad entre hombres y mujeres, esto desde mi parecer es por la falta de definición y responsabilidad del uso de la masculinidad, como de la feminidad; muchas personas actúan desde sus heridas y malas experiencias, en una conducta defensiva de un género contra el otro.

Entonces nos encontramos con una variedad de alteraciones como la mujer machista que reprime al hombre y la feminización del hombre para ser aceptado por las mujeres.

La forma incorrecta en que muchas personas han manejado sus conductas con el género distinto, ha generado una desconfianza del uno hacia el otro en las nuevas relaciones; la masculinidad y la feminidad no son debilidades, pero asumir una de la otra es dudar del valor de la propia, no necesitas asumir el otro rol para ser fuerte.

Las malas experiencias de nuestra vida supongamos que vienen de la falta de conocimiento y experiencia, del afán de descubrir lo que para aún no estamos preparados, pero no normalicemos las malas conductas, las malas intenciones, tampoco vivamos a la defensiva tomando papeles del otro; seamos honestos, responsables y diligentes en asumir nuestro género, además seamos capaces de educarnos y actuar con cuidado por el otro; la otra persona es un ser humano, que no debe cargar con nuestras malas experiencias e incompatibilidades del pasado.

Es muy común escuchar entre las mujeres que los hombres son x cosas o entre los hombres que las mujeres son x cosa, a veces esas frases vienen desde una mala experiencia; y aquí hay algo importante para los hombres: no busquemos actuar de una manera que no somos para conquistar a alguien, porque eso que no fuiste dejara de ser y ahí es cuando empieza a surgir la incompatibilidad, también es lo que puede generar el concepto de los hombres que tienen las mujeres; pero tampoco es agradable la mujer que no puede confiar en un hombre, que siempre esta a la defensiva y que trata de ocupar su papel.

Hombres y mujeres fuimos hechos para complementarnos, habrá que formar relaciones con bases, principios y valores que nos ayuden a construir, dialogar y concertar cada uno desde nuestro papel biológico, para seguir avanzando en una dirección, la madurez es importante en la vida de cada uno de nosotros, y la madurez no es acumulación de años, es la acumulación de realidades, ya sean que las hayamos vivido o que aprendiéramos de otros.

Cuando hay una rivalidad de géneros, cuando las dos personas no pueden alinearse y traer a la vivencia lo que pueden aportar cada uno desde lo que es, la humanidad pierde, pierden las familias, pierden los valores y principios, pierde lo que realmente es importante en la vida, amar uno al otro.

Amar completamente no es ver al otro género como el enemigo, sino como el complemento.