fecha: 2026-09-17

El extremismo feminista.

Radicalidad femenina

Escuchamos hablar de las libertades de las mujeres y de la reivindicación de sus derechos; en muchas cosas estamos de acuerdo, creo que las mujeres pueden y es necesario que tengan participación activa en la sociedad, tienen derecho a no ser oprimidas o silenciadas mediante la intimidación o la violencia; las mujeres ocupan un papel importante y especial en la formación de nuestra sociedad, tienen capacidades maravillosas que son propias de sí mismas.

Pero ha surgido movimientos más allá de la línea entre garantizar e imponer, sobre tener derecho a solo luchar, hacer a un lado el respeto a ser rebelde; de por sí el extremismo no es bueno para nada, cuando miras terminas actuando no por razón, sino por el orgullo, o la energía de estar en un grupo.

Creo, en las buenas intenciones cuando las personas se unen por un bien común, pero esto no quiere decir que seamos simpatizantes de todo lo que piensan o promocionen los demás, ni mucho menos actuar haciendo caso omiso a la parte negativa de lo que estemos haciendo.

Parece que el radicalismo femenino paso precisamente a eso, va más allá de reclamar algo, si no que mediante sus formas de expresar lo que piensan, desean imponer una realidad, a veces se vuelve difícil hablar con alguna de estas personas radicales, porque con alguna palabra o forma de pensar se sienten atacadas, veo que es difícil conversar, porque en esta ideología el solo hecho de ser del sexo opuesto te hace enemigo.

Como mencionamos anteriormente, que bueno es reclamar tus derechos y buscar proteger la dignidad y el valor de las mujeres cuando se están vulnerando, pero otra cosa es llenarse de creencias que te ponen a la defensiva, inclusive con las personas que te rodean.

Entonces ya no solo es reclamar, sino ver al hombre como un enemigo, la figura de familia como una tragedia, y estar bajo la cobertura de un hombre como opresión, este problema resulta del orgullo de una mujer, del ego y de la altivez de su ser, de querer ser superior o de la rebeldía de no sentirse liderada por un hombre, porque no tolera en sí misma, que una especie que ve como su enemiga, este sobre ella de ninguna forma, aquí no importa la persona, sino lo que es, podemos llamar a eso odio.

No quiero juzgar apresuradamente a estas personas, pero si quiero hacerte un llamado a revisar tu alma, ¿acaso alguna experiencia en tu pasado genero esta herida?, ese odio y rechazo para vivir victimizada, y a la defensiva que no te permite vivir con confianza.

Vamos a mencionar la corriente del empoderamiento femenino, pero ideológicamente formado no para darle valor, desarrollo o superación y fortalecer su identidad de mujer, que parece que no es valorado por sí misma, sino para ir más allá de decir: no necesitas a un hombre, hacerlo ver como tu enemigo, como el que somete, para enaltecerse y desfigurar la armonía y complemento de pareja mujer y hombre.

Para ser equilibrados en el asunto, en la siguiente entrada hablaremos del otro extremo: la supremacía del hombre machista; porque sí, hay hombres que le dan de que sentir a estas ideologías lamentablemente; nuestro papel aquí es que cada uno hombre o mujer reflexionemos de lo que somos y papel que verdaderamente debemos cumplir, no es estar uno arriba y el otro abajo, sino ser complementados el uno al otro.