fecha: 2026-09-04

No acostumbrarse a que todo se lo regalen.

El impulso que te lleva al otro lado.

Recibir es bueno, y hay momentos en nuestra vida donde esas ayudas son muy significativas para la condición en la que estemos pasando, recibir siempre será bueno, tanto para el que él recibe como para el que da, sin duda alguna. La ayuda recibida siempre es necesaria en condiciones difíciles o de escasez, incluso cuando alguien desea darnos algo de su parte, siempre y cuando no tenga una intención adicional.

Pero lo que no podemos hacer es acostumbrarnos y expresarnos, como si todo nos lo tuvieran que dar, incluso dejar de hacer, no hacerse responsables o diligentes con nuestra vida por esperar a que nos den.

Y mucho más allá de este hecho, aprovecharse de la generosidad y la ayuda para tomar mucho más de lo que necesitamos.

Creo que no hay nada mejor en la vida que saber que lo que uno obtiene, se debe al fruto de nuestra propia acción, pero esto no quiere decir que no podamos recibir y permitir que otros nos den, a veces es necesario y en otras ocasiones es un acto de honrar al que quiere dar, pero lo que estaría mal es tomar eso como una costumbre, vivir toda nuestra vida como si fuera obligación que nos den, dejar de hacerse responsables, dejar de actuar, de esforzarse, porque nos acostumbramos a solo esperar que nos den.

Incluso algunos en ese afán, toman lo que realmente otros necesitan, con esas actitudes podríamos estar quitándole la oportunidad a otros en condiciones peores, de las cuales ya hemos salido; que tal que fuéramos conscientes de decir: no, no lo necesito, es para alguien más, ya tengo suficiente, puedo comprar, ya estoy en mejor condición.

Ese sentimiento de costumbre para acaparar todo lo que podemos obtener, solo genera corrupción, no podemos acostumbrarnos a que todo no lo den, trabajar y hacerse responsable es una virtud, es tener una vida de diligencia, de corresponder al papel de persona que avanza, que puede; debemos ver lo que recibimos de nuestro propio fruto como una honra y un cumplimiento hacia nosotros mismos.

Llegará momentos donde sí, es necesario recibir, tal vez seguidamente, una crisis, situaciones difíciles, para poder salir de una condición precaria etc., pero no como una costumbre insensata.

A veces en la vida debemos recibir al inicio, avanzar con ese impulso para generar nuestros propios frutos y después dar para completar el ciclo.

No nos acostumbremos a solo recibir o acaparar, sino que avancemos gracias a esas ayudas, a ser un generador de bendición para dar a otros que de verdad lo necesitan.

Que esa costumbre no limite la capacidad que tienes como persona, que esperar que te den no detenga lo que puedes hacer, que la ansiedad por recibir no te convierta en la persona que no eres; sino que te impulse a estar del lado de los que abren sus manos para dar, para ayudar a otros.