Cuando emprenda hágalo para ganar, siempre y cuando sea de manera ética, que no comprometa su honestidad, pero lo que inicie hágalo pensando que va a ganar, porque el que ya se venció en su mente, se rindió, ya perdió antes de iniciar. La razón de todo negocio es ganar, inicie con la actitud correcta, pero tenga presente la realidad de las cosas, pensar en positivo y tener buenas expectativas no quiere decir ignorar lo que podría suceder, sino disponerse a trabajar en hacer las cosas realidad con una actitud de lucha, esfuerzo y trabajo. Los retos son desafiantes y es normal sentir miedo a la incertidumbre, pero a medida que profundiza en lo que quiere hacer, adquiere los conocimientos necesarios y genera una red de contactos, esa incertidumbre y miedo se van reduciendo; aun así, puede que las cosas no salieran como quisiéramos, pero siempre dispongámonos a aprender de lo que nos sucede. Recuerde, que aunque falláramos, ya no estaríamos en el mismo lugar que empezamos, pues ya hemos recorrido un camino en el que hemos aprendido y del cual seguimos aprendiendo, eso nos ha formado en una persona con más experiencia, conocimiento, habilidades y carácter necesario para hacerlo de nuevo. Es importante visualizar posibles escenarios y planificar nuestras acciones, para obtener mejores resultados. El lenguaje de los negocios son los números, así que debe aprender por lo menos lo básico para entenderlos, esto hace posible la toma de mejores decisiones. La mentalidad y el lenguaje que expresas te acercan o te alejan de hacer realidad tus objetivos, como también la red de contactos que puedes llegar a tener, así que tenga en cuenta, que las ideas inician en nuestros pensamientos y se materializan con nuestro esfuerzo y capacidades, la buena noticia es que todos podemos aprender a hacer realidad nuestros pensamientos.