fecha: 2026-01-18

La fe, nuestra convicción.

Transforma la vida.

Yo estoy convencido de mi fe, pero si no lo estuviera igualmente la razón me la daría como mejor opción ante la incertidumbre de un mundo hostil e injusto, engañoso y manipulador.

No necesitas la razón para convencerte de creer en algo que te hace bien, que te da esperanza y transcendencia, algo que se siente porque es real.

Puede que no entiendas por qué tus ojos siguen cerrados, porque tu espíritu sigue dormido, pídele a Dios que te dé eso, hasta por la fe debemos dar gracias, pero si no creyeras ¿cómo lo vas a pedir?, es cierto. Así que tal vez esto sea solo para los que creen, pero aún dudan; Necesitan la calma en sus mentes para ver lo que siempre han estado dispuestos a ver.

Porque el que se rehúsa menos podrá ver, el que se vuelve necio, no puede hacerlo, porque su orgullo no lo deja.

Qué triste es creer que se proviene del mono, pues el mono no me da ninguna garantía después de muerte, que triste es creer que nuestra existencia es solo material y que desaparece para siempre, que nuestro cuerpo está vacío, sin alma y sin espíritu, es triste porque entonces justificara el miedo que siente la gente al morir, tienen miedo porque es un momento de incertidumbre, no tienen claridad de lo que va a pasar y se aferran a la vida.

En cambio la fe me da esperanza, la fe me da sabiduría y entendimiento, la fe prioriza lo importante y valioso, la fe hace familias más sólidas y amorosas, la fe da fidelidad y compromiso, la fe da un propósito al trabajo, a la vida, la fe nos mueve a la bondad, la gratitud, al esfuerzo, al compañerismo, a la diligencia, entre muchas cosas más.