fecha: 2026-01-18

La muerte, una realidad.

¿Dónde está tu esperanza de vida?

Todos llegaremos a ese momento en que debamos partir físicamente de este mundo, es un tema el cual es muy eludido o no muy grato de conversar, pero cuando llega ese día he visto a muchos siendo confrontados con una realidad a la que en el transcurso de la existencia evitamos pensar.

Pensar en el día en que debamos partir no quiere decir que deseemos morir, sino que podamos entender y ser conscientes de una realidad, lo normal del ser humano es que fallezca de vejez, es lo natural, a esa muerte es la que me refiero.

El morir mientras este en nuestras manos, debería ser lo más digno posible, aunque la mayoría no piensa que algún día morirá, por ende, no planea en tener condiciones económicas estables ni haber transcurrido una vida más saludable para terminar sus últimos días con más paz y tranquilidad.

Lo más difícil de asumir en las personas, que no consideran para ese día y por consecuencia sienten miedo y dolor es: el no haber hecho algo, estar en precarias condiciones y sentir incertidumbre de lo que pasará después.

Cuando no pensamos en que esa realidad puede ocurrir, vivimos la vida sin ser responsables, algunos piensan que la vida hay que vivirla como excusa para justificar sus excesos y su forma desordenada de vivir, toda persona puede decidir cómo quiere vivir, pero las consecuencias del estilo de vida que elegimos son seguras.

A veces nos apresuramos a entrar en etapas que nos limitan o en situaciones que ya no nos permiten sacar nuestro potencial, porque queríamos experimentar y hacer lo que los demás hacen, como lo he escrito antes una pequeña decisión puede cambiarnos la vida para bien o para mal.

Vivimos la existencia como si fuera ilimitada, pasamos por alto lo importante y jugamos con la responsabilidad de asumir nuestras propias vidas, vamos por la existencia distraídos, entretenidos y nunca nos detenemos a construirnos a nosotros mismos y lo que queremos formar para el futuro, pensamos muy poco en ello porque pensar en el futuro puede darnos ansiedad, el mundo nos ha enseñado a pensar de manera instantánea, querer que todo suceda pronto y no pensamos en el largo plazo, no pensamos en asegurar nuestra vejez y por ende morir de una manera digna.

Esa irresponsabilidad puede llevar a que, en nuestros últimos días, nuestras familias tengan que sufrir, porque no hay como pagar medicamentos, asistencia médica o implementos para mejorar las condiciones etc.

Y por último, he visto a personas llorar en sus últimos días, con miedo en sus ojos, ese miedo es la incertidumbre de no estar seguros de que va a pasar, se aferran a la vida, una que ya termina, porque en vida nunca prestamos atención ni le dimos el valor importante a nuestra vida espiritual, la cual nos enseña y nos asegura, que la muerte no es el fin, es el principio de la vida eterna, nos promete que nos levantaremos nuevamente para vivir para siempre.

Así como he visto hombres morir aferrándose a la vida con miedo y llanto, también he visto a otros morir estando en paz, tranquilos, con agradecimiento y diciendo estoy listo para partir.

Ahora, si tú no crees en la vida espiritual, en Dios y en nuestro señor, ¿Dónde está tu esperanza al partir?, algunos dirán que simplemente todo termina, yo creo que, si puedo elegir, elegiría creer en el único que me da esperanza, porque qué triste es elegir pensar que todo termina en ese momento, yo elijo morir con la convicción y la seguridad de que él me levantara para vivir por siempre.

Así que ¿Dónde está tu esperanza cuando vayas a partir?, en el miedo que genera la incertidumbre de no saber qué pasara, en la creencia que todo termina, y si no es así, o en la única persona que nos da una esperanza de vida después de la muerte física.

Esa convicción es, en la que debemos hacer memoria cuando pensemos en la muerte, todos queremos vivir y nunca morir, es precisamente eso lo que nos ofrece Jesucristo, pero debemos pasar por la realidad de la muerte física, y que bonito es ver a un nombre morir en esa convicción con tranquilidad, porque cree y para su familia al creer que volverá.

Para nosotros lo más importante ante la realidad de la muerte, es que la persona haya partido con la garantía de vida eterna, eso nos da la tranquilidad, aunque duela que ya no esté con nosotros, creemos que un día estaremos nuevamente juntos.

Lo más triste de la muerte es cuando no llega con los años, sino que la existencia es interrumpida con la enfermedad, accidentes o la violencia, por eso es importante vivir con esa conciencia de lo frágiles que somos y la esperanza que tenemos para ese momento.

Sé que no es un tema fácil, que causa mucho dolor para algunos que no lo ven así, que puede ser más fácil escribirlo que vivirlo, pero debemos caminar en ese proceso de convencernos y creer que esta es la mejor manera de partir, para ese día aceptarlo y como meta despedirnos con una sonrisa, recuerda lo natural es que el ser humano muera de viejo, no interrumpirla la existencia.