fecha: 2025-12-26

Dar y recibir como moneda de cambio.

Acción genuina y desinteresada.

No debemos sentir culpa de recibir, a veces podemos sentirnos comprometidos o en deuda porque hemos recibido algo de alguien, este sentimiento puede convertirse en una carga, en un peso o una cadena que nos lleva a actuar de maneras insensatas, culpa porque eso nos roba la tranquilidad, al buscar formas y medios de responder incluso cuando no los tenemos, nos hace sensibles a la influencia y manipulación por ese acto, nos lleva a buscar la manera de retribuir de alguna forma porque alguien más nos dio.

Es bueno dar y retribuir, ser agradecido, claro que sí, pero eso no nos ata a la otra persona y sus deseos, no como una obligación de compromiso de uno al otro, porque el que da, la mejor manera es hacerlo sin esperar nada a cambio, ahí es cuando se da de corazón, sin interés y en el mejor de los casos sin querer influir para algo más, el que recibe debe recibir sin sentirse comprometido o atado, recibir con agradecimiento a Dios y desear bendición para la otra persona.

Ese sentimiento de sentir obligatoriamente responder a alguien, porque nos ha dado puede convertirse en una cadena, que roba nuestra paz, y si no pudiéramos dar entonces ¿tendríamos que buscar de donde no tenemos para responder a ese sentimiento de culpa?.

El agradecimiento es algo genuino, dar es una oportunidad de hacerlo, sin interés y sin ninguna otra intención, de corazón, a veces nos puede constar tomar decisiones y posturas frente aquellos que han sido buenos con nosotros porque tenemos ese sentimiento de retribución, de deuda, pero ellos también pueden equivocarse, podemos tener posturas diferentes, porque alguien es bueno con nosotros no quiere decir que apoyemos o hagamos todo lo que nos dice, si esa persona dio, fue porque le nació de su corazón, no porque quería que hiciéramos algo por él o para crear una deuda en el tiempo, esa no debería ser su intención.

Si uno va a sentir una deuda o un compromiso por lo que recibe es mejor no recibir nada, si eso que se recibe se va a convertir en un obstáculo que dificulta nuestra manera correcta de actuar, es mejor no recibir nada; está muy mal cuando una persona que da esconde sus intenciones y nos trata con ingenuidad para después valerse del sentimiento de retribución y agradecimiento, cuando no aceptamos entonces somos calificados de malagradecidos, porque mediante el dar algo era el medio para orientarnos a un objetivo personal.

En ocasiones pienso que si lo que me están dando es de manera genuina o esperando algo en el futuro, porque puede que esté negociando mi tranquilidad y confianza de tomar decisiones desde la seguridad y no desde el compromiso infundado.

Retribuir es un acto de agradecimiento, dar del mismo modo en un acto de generosidad, pero ambos deben nacer desde la acción genuina y no intencionada.

No tratemos a los demás de manera ingenua, eso es una falta de respeto y manipulación, cuando des, hazlo desde la generosidad de tu corazón de manera genuina y sin esperar nada a cambio, da por la persona que eres y por agradecimiento a lo que has recibido, si alguien te retribuye agradece, pero si no lo hacen ten paz.

Recibe con agradecimiento sin sentir una atadura de compromiso o culpa, pero cuando puedas y nazca de tu corazón hazlo, agradece que lo recibes y da cuando tengas la oportunidad y nazca de tu corazón, cuando tú recibes válidas la oportunidad que el otro tiene, es que esa persona está agradeciendo la oportunidad que tiene de hacerlo, y cuando das también estás teniendo esa oportunidad.

No usemos el dar y el recibir como moneda de cambio, sino como actos de bondad, generosidad y agradecimiento de manera genuina y desinteresada.