fecha: 2025-12-25

El sentido de la Navidad es Cristo.

Navidad Cristiana.

Nuestra navidad no se basa en tradiciones, rituales o cosas materiales, sino en un día de agradecimiento por lo que el mismo hizo, la celebración no se trata de nosotros y nuestras cosas, sino de darle gracias y honra, no es una fecha historia que debe cumplirse en un día y hora exacta sino en la memoria de un acto del Dios mismo.

El día de hoy, nuestra Navidad fue desviada por muchos del verdadero propósito en la que esta tuvo su inicio, puede que en muchos lugares tenga ese nombre, pero está alejada de la realidad, de la verdadera razón de ser de esta celebración, puede que no estén celebrando la navidad sino otra fiesta con el mismo nombre.

Incluso algunos se atreven a celebrar la navidad negando a Jesús, sin creer en Dios, acaso no saben que navidad significa nacimiento, sin Jesús no hay navidad; su navidad es una navidad artificial, una fiesta comercial, prefabricada, llena de ritos y tradiciones donde sus deseos y el materialismo es el centro de la celebración.

El materialismo es un dios que no se sacia con nada, incapaz de satisfacer completamente, promete felicidad, pero cobra con cantidad de vida, tiempo y esfuerzo puesto en cosas y prácticas que solo gastan nuestros días de existencia, que no producen nada más que distraernos del vacío de nuestras almas, pues no llenan para nada.

Pasar la línea de la verdadera celebración a una tradición más alejada de la verdad, es una línea muy delgada, que ha sido pasada por cientos de años de añadiduras de las cuales han sido tradicionales, desviando el centro de la celebración, que nos lleva a perder todo sentido.

La encarnación es el centro de la navidad, el autor de la historia entro en ella para cumplir un propósito, eso es lo que entendemos como regalo de Dios, el regalo que nos ha dado para salvarnos de nuestra condición humana; porque Dios no está tratando de evitar el mal desde una distancia segura, él está ejecutando un plan de reconquista.

En la navidad el centro es Jesucristo, en lo que no es navidad todo lo demás ocupa el centro, así que cuando todo lo demás ocupa el centro nos desviamos del agradecimiento, por lo que Dios nos ha dado y ha hecho por nosotros, nos afligimos por cosas materiales si no las recibimos, como si esa fuera la verdadera razón y olvidamos dar gracias por el más grande regalo que ya hemos recibido, Jesús.

Lo que satisface nuestra vida no son los regalos, es que lo Jesús hizo por nosotros, nos ha llevado a la luz por medio de la redención, tengamos o no tengamos, recibamos o no, estamos alegres de lo que hemos recibido en cristo Jesús, eso lo más valioso que podemos recibir y la verdadera razón de la navidad.

El Materialismo nos ofrece regalos, luces y tradiciones para distraernos del abismo de la condenación, para luego sentirnos vacíos y una vida sin sentido, una vida materialista que se desgasta, pierde su sentido y con ello nuestro tiempo, esfuerzo y vida que hemos puesto en esas cosas; la reencarnación nos ofrece a aquel que se apartó de su trono, bajo al abismo, a nosotros, nos dio una nueva vida que nos saca y nos acerca a él, dándonos esperanza para nuestros días de existencia.

¿Qué ha nacido?
Decir que Jesús nace todos los años a las 12 am los 24 de Diciembre, es como también seguir teniendo a Jesús colgando en un madero; nació, fue crucificado, murió y resucito, el nacimiento como la resurrección fue una vez y para siempre, lo contrario es decir que es insuficiente.

Nosotros mismo a nuevas metas y deseos.
Algunos han puesto en el centro nacer de nuevo a ellos mismos a nuevas metas, a su capacidad de hacer y deshacer, olvidando que especialmente el día de navidad nos recuerda que solo él es suficiente, que una vida de la presencia de Dios en nuestra vida es la verdadera meta, que él es quien le da sentido a nuestra existencia y que nada puede llenar nuestra alma como él lo hace, que nacemos de nuevo por él y para él, que es el espíritu que hace esa obra en nuestra vida.

Nuevas cosas que reemplazan lo esencial.
Ponemos en el centro de la celebración regalos, cosas materiales, preparaciones, personas y demás, como lo más valioso e importante de nuestras vidas, cosas que si no tenemos pensamos que tenemos una vida pobre, anhelando cosas presionados por el ambiente social, pero hacemos a Jesús a un lado como persona secundaria, cuando él nos ha pedido amar menos todo lo demás y colocarlo a él en el centro de nuestra vida.

>Un "niño dios" materialista y superficial.
Usamos a un niño “dios” materialista en el centro como algo valioso sin hacer memoria de su obra, como si recibir algo especial es más importante que estar reunidos en familia dando gracias a Dios por la salud, el trabajo, la unidad y el alimento; colocamos los deseos como si Dios tuviera que cumplir nuestros caprichos materialistas, sin ser conscientes del gran regalo que es su salvación por gracia.

El nacimiento de Jesús que celebramos como la navidad fue un acto alejado de:
- Colocar otra razón en el centro de la celebración que no sea Jesús.
- Colocar un objetivo materialista como cosa más importante y valiosa.
- Colocar tradiciones y rituales por encima de la suficiencia de aquel que vino a nosotros, desviando el agradecimiento y honra a prácticas culturales.
- Darle el propósito a otra persona, métodos comerciales basados en el consumismo materialista.
- No es una fiesta para niños exclusivamente como algunos creen, es una fiesta de la unidad familiar y el agradecimiento personal.

El mundo corre agotado por una sombra comercial, un desgaste emocional y una presión social, nosotros tenemos el privilegio de detenernos, descansar y celebrar que la alegría verdadera y nuestra esperanza ya ha venido a este mundo.

La navidad no se trata de nosotros, se trata de él. Él es nuestro Rey; Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios. – Isaías 9:6 LBLA