fecha: 2025-04-13

Aprender y mirar hacia adelante.

Todo se alinea a un propósito.

De donde Dios me sacó no volveré, no miraré atrás con anhelo, caí y mi mente acepto la caída, porque fui y estuve débil, pero supe que la responsabilidad era mía, que no podía aceptar las mentiras de mi mente y que estoy seguro de que Dios quería que aprendiera algo y todo lo que perdí fue él sacrificó para convertirme en alguien mejor.

Sé lo que es que algo te duele, sé lo que es perder lo que por tanto te esforzarse, sé lo que es soñar y que te corten las alas, sé lo que es querer lo que nunca obtuviste, sé lo que es la injusticia, sé lo que es la disfuncionalidad, la mediocridad y la ignorancia, por eso me disgusta, pero lo que nadie podrá quitarme es lo valioso que soy, ni las palabras de aquellos que me dicen cosas negativas, que me dicen que no puedo, aquellos que quieren señalar sabiendo que tengo el derecho divino de ser, mi mente se alinea a creer que mi existencia no solo radica en buscar tener, sino en manifestar un propósito que me hace feliz, no es un lugar a donde llegar, es un proceso y estilo de vida.

Cada experiencia es una lección más, las lecciones aprendidas te llevan a crecer como persona, edificar tus principios, cuando nos damos de cuenta que todo lo que haya pasado nos hizo más fuertes, más prudentes, inteligentes, nobles etc. Que cada experiencia te enriqueció en sabiduría para actuar correctamente en el ahora.